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Bioseguridad agroindustrial

BioPassport

Control de acceso para instalaciones agroindustriales, donde lo que se deja afuera no es una persona sino un patógeno que puede cargar.

Sector
Bioseguridad agroindustrial
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Resumen

Cada persona lleva un pasaporte digital de dónde ha estado, y el ingreso a una granja, incubadora o matadero se valida contra de dónde viene y hace cuánto.

La forma más común en que una enfermedad se mueve entre sitios es una persona. Las reglas sobre a qué sitios se puede entrar después de cuáles son conocidas; el problema es hacerlas cumplir, porque en la puerta nadie sabe dónde estuviste hace días.

BioPassport convierte ese historial en la credencial. En el ingreso, el registro de visitas se contrasta con las reglas según el tipo y estado de ambos sitios y el tiempo transcurrido.

Desafíos técnicos
  1. La regla depende de un historial que nadie tiene en la puerta

    Que alguien pueda entrar es una propiedad del par de sitios más el tiempo transcurrido. Convertir eso en un sí o un no inmediato, con motivo, es el sistema entero.

  2. Reglas que cambian durante un brote

    Cuando un sitio pasa de limpio a brote activo, las reglas de movimiento cambian con gente en tránsito. Las reglas se evalúan contra el estado al momento del ingreso.

  3. Una negativa tiene que explicarse

    Una puerta que simplemente rechaza termina esquivada. Cada decisión devuelve las reglas detrás y desde cuándo la persona es elegible.

  4. Hecho para la puerta, no para la oficina

    La validación es a la intemperie, rápida, muchas veces por un vigilante con vehículos en fila. La identidad es un código escaneable; el veredicto es inmediato e inequívoco.

  5. Roles que reflejan quién carga el riesgo

    Un veterinario, un jefe de granja y un contratista externo representan riesgos distintos. Los visitantes externos, con el historial menos visible, reciben el trato más estricto.

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